JOSÉ MARTOS

José Martos - Barón Rojo

JOSÉ MARTOS es un batería con un currículum impresionante, pasó por formaciones como Aya, Trafalgar o Salamandra, donde ya coincidió con el guitarrista Jerónimo Ramiro o el teclista Miguel A. Collado, posteriormente en Santa e incluso con el cantautor Antonio Flores. Es en 1985 cuando por mediación de Lili, antiguo cantante de Tritón, sustituye al batería de este grupo, Manolo Caño, coincidiendo ya entonces en Tritón con Ángel Arias. Permaneció a la batería de Barón Rojo durante los años 96, 97 y 98 participando en el disco "Arma Secreta" y tras una temporada fuera del grupo, en febrero del año 2005 regresa a Barón Rojo haciéndose cargo nuevamente de la batería hasta septiembre de 2.007.

A finales del 85, Martos, Ángel Arias y Ricky Castañeda, batería, bajo y teclados respectivamente de Tritón, dejan el grupo pasando a formar parte del Niágara junto con el hermano de Ángel, V. M. Arias y con el ex cantante de Bella Bestia Tony cuevas, grupo con el que obtuvieron como es sobradamente conocido, un notable éxito no solo a nivel nacional, también a nivel europeo, llegando a publicar tres discos oficiales y un cuarto compuesto por temas inéditos y maquetas.

fotografía promocional del disco "Arma Secreta"

DETALLES TÉCNICOS: La marca de kit de batería que utiliza José Martos es SANTAFE, los platos BOSPHORUS, platos realizados completamente a mano, los parches son todos EVANS de aceite a excepción del de la caja, que se trata de un parche EVANS blanco con refuerzo central. Doble pedal marca PEARL modelo ELIMINATOR y baquetas NOVA 5b.

Web de Niágara

<< Mas detalles de José Martos durante su etapa en Niágara en la web del grupo.

fotografía de Jose Martos y Karlos Bachi en Tritón

fotografía de Tritón

Arriba: fotografía de Tritón con José Martos  (segundo por la derecha y  Ángel Arias primero por la izquierda).

 

<< Fotografía de Tritón con José Martos a la derecha y el bajista Karlos Bachi a la izquierda.

ENTREVISTA A JOSÉ MARTOS (25-10-05)

Nuestra gran asignatura pendiente desde hace tiempo era una entrevista en profundidad con el batería de nuestra banda favorita. Hemos tardado, pero esperamos que lo que viene a continuación sirva para compensar tan larga espera. Nacho Jordán.

José Martos - Batería de Barón Rojo

P.: José, casi todos conocemos tu trayectoria, pero cuéntanos todo desde el principio, desde tus inicios en tu primer grupo, hasta que acabaste en Barón.

Hostias... (risas) mis principios, mis inicios... nos trasladamos al Neolítico (risas). Ahora mismo tengo 46 castañas. Yo empecé a interesarme por la batería a los 15 ó 16 años. Trabajaba entonces de dependiente en Galerías Preciados, y empecé mi trayectoria musical con un grupo que se llamaba Eclipse. El típico de grupo de barrio, de Aluche. Hicimos una maquetilla, nos presentamos a Radio Nacional, que hacía un concurso los domingos, unos matinales... y bueno, no ocurrió nada. Luego pasé a un grupo que se llamaba Órbita, nos presentamos también a un concurso de televisión, “Gente Joven”, y lo ganamos. Después salté a una banda que se llamaba Trafalgar, que de ahí Leo es el guitarrista de La Banda ahora. Digamos que ese fue el empuje para mí un poco profesional. Ensayábamos en los locales de Tablada y me empecé a codear con Rosendo, Ramiro, José Carlos Molina, toda la gente que había por allí. Esos locales siguen funcionando todavía. Luego estuve acompañando a Antonio Flores, que en paz descanse, a nivel de ensayos, en aquella época no hablaba muy bien de su apellido, todo hay que decirlo. Pesaba mucho, aunque luego se enganchó con los años. Pero muy buena persona, lo poquito que estuve con él. De ahí hice historias con el ex-guitarrista de Ramoncín, Carlos Michelini. Estuvimos teloneando a David Byron Band, la única que vez que vino a España, a la sala Carolina. Al poco tiempo, falleció.

P.: Estos grupos, ¿eran rockeros, o de otros estilos? ¿Algún miembro sigue en la actualidad, aparte de los que has mencionado? Todos rockeros. Estos grupos desaparecieron, lo típico, se formaron otras bandas, alguno emprendió carreras en solitario y alguno dejó la música. Yo no he vuelto a tener contacto prácticamente con ninguno de ellos. Sólo, con Jero, de Saratoga. Cuando él estaba en Ñu, yo estaba en Trafalgar. De las muchas salidas que tuvo Jero, entre él, Miguel Ángel Collado, un bajista, Miguel Oñate y yo, montamos una banda que se llamaba Salamandra, que era un cañón. Pero duramos seis meses, Jero volvió a las giras de José Carlos y cada uno tiramos por un lado. Yo me uní a Tritón.

 

 

P.: Tritón es el grupo que más gente ha aportado a Barón Rojo, curiosamente. Cinco personas. ¿Tú cuándo entraste?

Sí, casi todos los músicos que han estado en Tritón han pasado por las filas de Barón, excepto los guitarras. Entré en el año 83, creo, en sustitución de Manolo Caño.

José Martos

P.: ¿Fue después de Salamandra, o hubo de por medio algunas cosa más?

No, hubo más historias, haciendo básicamente rock. Hice acompañamientos, grabaciones, y estuve en orquestas, todo hay que decirlo. Yo he tocado pasodobles lo que no está escrito (risas). Y no me arrepiento, es otro estilo más, para mí tan bueno como cualquiera, yo no critico ningún estilo de música. En Tritón fue cuando surgió lo de Niágara, cuando Manolo y Toni Cuevas nos plantearon, en principio, grabar con ellos una maqueta, a Enrique Castañeda, a Ángel y a mí, y bueno, de la maqueta nos gustó tanto el proyecto que nos quedamos allí.

P.: En el disco de Tritón ya no estabais ni tú, ni Ángel.

El disco yo no lo llegué a grabar. Estaba Pepe Luis, que luego fue bajista de Barón, y Manolo Caño, que entró en una orquesta y no he vuelto a saber nada de él. José Ramakhan tampoco grabó el disco, él estaba cuando ganaron el Villa de Madrid, junto con Pepe Luis y Lili, el cantante y fundador de Sangre Azul.

nº 28 de la revista Heavy Rock (diciembre 85)

P.: Con Niágara tú empezaste a tener tú como músico cierta repercusión, salís en la tele, creo que sólo una vez, las giras por el extranjero...

Sí, hicimos el “A Tope”. Hicimos dos giras por el Reino Unido, hicimos luego conciertos en Suiza.

P.: Lo de Inglaterra lo sabía todo el mundo, pero lo de Suiza creo que casi nadie.

Estuvimos en un macroconcierto, que cerramos nosotros y The Cross, el grupo paralelo que tenía George Taylor de Queen, lo cerrábamos los dos. Un festival del año 93, los beneficios eran para la gente que estaba enferma de SIDA, estuvo muy bien. En el Reino Unido muy bien, tanto en la primera gira como en la segunda. Las dos veces tocamos en el Marquee. La primera vez nos pusieron un miércoles, la segunda vez nos dieron un sábado, y fue “sold out”.

P.: ¿Por qué piensas que Niágara no supo aprovechar la oportunidad de asentarse en el mercado internacional, ni fue capaz de sobrevivir como grupo?

Creo que Niágara no tuvo culpa de nada (risas), al contrario, las ganas las teníamos todos, muchas, muchísimas. Pero fueron circunstancias que... en Inglaterra nos decían que por qué no nos quedábamos allí. Que nos daban trabajo y que podíamos funcionar perfectamente. Pero nosotros lo que intentábamos era vender la historia de que éramos grupo español, afincado en España, y vender nuestro producto porque confiábamos en él, en que era totalmente internacional, y funcionar y trabajar hacia fuera. Si nos hubiésemos quedado allí (está claro que con el paso del tiempo nuestra decisión fue un error), pensábamos que habríamos sido un grupo más allí, entonces a lo mejor no hubiésemos tenido ese encanto que podíamos ofrecer como grupo español venido de fuera. La repercusión fue muy buena, incluso con el tercer disco, “III” cuando lo grabamos con Hard Vinyl, en Japón se vendieron mogollón de copias, lo que pasa es que la compañía no supo hacer lo que tenía que haber hecho en aquel momento.

P.: Hard Vinyl ni era compañía, era una tienda de discos metida a lo que no podía.

Sí, está claro. También hay que decir que los medios de comunicación periodísticos aquí de aquel entonces, no voy a decir nombres... Directivos de revistas muy importantes pasaron de nosotros olímpicamente. Pienso que con un poquito de apoyo que se hubiera dado al grupo, sí hubiéramos funcionado.

P.: Carlos De Castro como productor propuso grabar una versión en español, y no quisisteis. ¿Quizá si lo hubieseis hecho hubierais tenido más aceptación en España?

Pues no lo sé. Yo en aquel momento pensaba que no, y hoy en día lo sigo pensando. Y la prueba la estás viendo en grupos que cantan en inglés, y más o menos van funcionando. Yo creo que hay que apoyar esa historia. ¿Que en aquel momento a lo mejor lo teníamos que haber hecho? Pues puede ser. En aquel momento la banda decidió de forma unánime que no, y hoy por hoy no me arrepiento.

José Martos a la batería

P.: ¿Qué pasó esos años desde que se disolvió la primera vez Niágara hasta que se volvió a reunir? Entre el segundo disco y el tercero.

Sí, digamos que entre el segundo disco y el tercero, ocurrió que los ánimos y la ilusión que tú tienes puestas en un proyecto, los cinco éramos una piña en ese sentido, cuando ves que te están poniendo zancadillas por todos los sitios, lo único que te encuentras son trabas, pues te vas desilusionando un poco. Si encima merma tu trabajo, merma también tu economía, entonces te tienes que buscar la vida como sea. Era mi caso, y el caso de muchos. De hecho, cuando Niágara teloneó a Whitesnake aquí en Madrid, no estaba yo, estuvo de acompañante el batería que tiene ahora Ariel Roth, que estaba antes en Hamlet, Pablo me parece que se llama.

P.: Pero grabaste el segundo disco, ¿no?

Sí, sí, los tres discos de Niágara están grabados por mí, pero en el segundo disco yo decidí abandonar la banda, buscarme la vida por otros sitios, otros proyectos. La banda se deshizo al poco tiempo.

P.: En ese lapso de tiempo, ¿qué hiciste?

Estuve haciendo proyectos con más gente, pero no llegaron a nada, ni a grabarse maquetas. Simplemente contactos, hacer cosas. Y acompañar a gente sin nada que ver con el mundo del rock, grabaciones de chavales que se graban sus discos, sus maquetas, y lo de siempre, lo presentaban en las compañías y nunca llegaron a salir.

P.: ¿Qué es lo que provoca la decisión de volver a juntar a Niágara?

La unión de Niágara viene fomentada por un amigo íntimo, Marcos Sánchez, que está ahora en la compañía discográfica Pies. En aquel momento tenía un programa radiofónico que se llamaba “Big Bam”. Le comenta a Manolo Arias que si podemos grabar un tema de sintonía. Manolo se pone en contacto conmigo, yo con él he tenido mucho contacto entes y después de la separación de Niágara, y con Ángel igual. Con Quique últimamente por desgracia no nos vemos tanto, pero los hermanos Arias y yo siempre hemos tenido un contacto muy, muy cercano. En principio era grabar ese tema. Pero nos gustó tanto el rollo que pillamos otra vez todos, que decidimos tirar para adelante. Se le presentó a Fernando García, cantante de Victory, que lo grabó. Y como Manolo siempre tiene muchos temas, es como un mago y saca temas por todos sitios, nos los presentó y tiramos para adelante. Antes de eso Manolo intentó hacer una historia en solitario, cuya maqueta grabé con él. Era un proyecto muy rocanrolero, tipo Bryan Adams. La canción con Fernado García salió después en “Fall Higher”.

P.: ¿Por qué Fernando García no llega a grabar el disco con Niágara?

Se la tiramos para que fuera el cantante, porque en aquella época tenía un parón con Victory. Nos dijo que nos lo agradecía enormemente, pero que tenía otros proyectos, estaba produciendo, tenía un proyecto paralelo, le era imposible. Apareció un cantante nuevo, que conocimos por un anuncio, Nik Schultz, galés. Lo preparamos todo con él, hicimos un concierto de dos temas en el Canciller, en el homenaje a Pedro Bruque, cuando falleció. Y después de tener todo preparado, un buen día desapareció. Se volvió a Inglaterra sin avisar, no nos llegaron noticias suyas hasta muchos años después. Y teníamos que entrar al estudio urgentemente a grabar, y no encontrábamos a nadie.

P.: ¿Y Toni Cuevas?

Desaparecido en combate, hasta hoy. Creo que quiere hacer cosas, pero no tengo contacto con él. Muy asqueado del grupo, se fue a trabajar de concejal en Estepona para el GIL. Fue cuando contactamos con Manzano, a quien se le ocurrió creo que fue a Ángel. Habíamos visto su trabajo en Emergency, que nos encantó. Ese disco a mí me dejó alucinado. Le llamamos, y en quince días, el tío hizo un trabajo acojonante.

P.: Se lo curró en un tiempo récord.

El último día que estábamos grabando en los estudios Cuarzo, le salía el avión a las ocho de la tarde, y creo que eran las siete menos cuarto y estaba metiendo todavía voz de un tema. Al final enganchó el avión. Un trabajo estupendo con él.

P.: ¿Hubo algún problema a la hora de actuar? De Suiza hasta España...

El problema con él eran los ensayos, los hacíamos sin él, y luego, como hace mucha gente por ahí fuera, le mandábamos material por correo, él lo iba escuchando, y dos, tres ó cuatro días antes de cualquier gala, venía, hacíamos el ensayo, y sin problema. Así estábamos con él el tiempo que estuvo con nosotros, no fue mucho, desgraciadamente.

P.: ¿Por qué ese feeling que parece que resurgía se quedó en nada?

Porque aquella “compañía”, entre comillas, si es que lo llegó a ser aquello... El disco salió por la compañía Zero, la japonesa, que tenía en aquel momento a Glen Hughes. Nos dijeron que la primera tirada de discos en Japón fue de 3.000 copias. Nos planteamos hacer una presentación por ahí, hubiera sido lo más lógico aunque hubieran sido dos actuaciones. Se quedó en agua de borrajas.

P.: ¿Fueron quizá los mánagers, que no supieron aprovecharlo, o la compañía...?

Fue todo. El grupo en absoluto, porque siempre ha tenido gran confianza en lo que ha hecho, y unas ganas acojonantes. Niágara se separa por segunda vez, porque hay un mal rollo a nivel de prensa, lo de siempre, no hay apoyo ni de prensa, ni de compañías, ni de mánagers, mogollón de historias.

Niágara con Carlos de Castro

P.: Cuando volvisteis ya sabíais que la prensa masiva no se iba a ocupar de vosotros, ya contabais con ello.

Es evidente, pero también se junta que no tenemos 20 años ni 25 como la otra vez, somos más mayorcitos, tenemos una serie de compromisos que antes no teníamos, todos tenemos familia, todos tenemos muchas historias y todos nos tenemos que buscar la vida. Y esa es la cruda realidad. Entonces, si tú estás intentando hacer para que se vea un poco de luz, y resulta que sigue igual todo, ahora te desilusionas mucho más.

P.: Con eso y con todo, no fuisteis capaces de decir, “pese a todo seguimos”.

No... La “compañía” nos quemó bastante, pero luego... Ten en cuenta que Manzano, por ejemplo, estaba en Suiza, y estaba trabajando allí, iba a ser papá en aquella época, todo genera una serie de gastos que tú no puedes decir, “tiro para adelante, me lío la manta a la cabeza, y a ver qué pasa”. Si no ves futuro, ni siquiera a largo plazo, no puedes seguir apretando por donde no hay.

P.: ¿Qué pasó esos años desde que se disolvió Niágara por segunda vez hasta que entraste en Barón Rojo?

Manolo quería sacar disco en solitario, y yo le ayudé en las maquetas que se grabaron, lo que pasa es que no se llegó a publicar, ahí están. Lo bautizó como Zhivago, era una onda tipo Bryan Adams. Cantaba Manolo, y ahí se quedó.

P.: ¿Qué tal es como cantante?

Bueno... (risas) no me parece que tenga mala voz. Tampoco me parece que tiene mala voz Ángel, pero pienso que ninguno de los dos son cantantes (risas). Visto lo visto, y tal y como canta por aquí mucha gente, en un momento dado también puedo cantar yo (risas). Mi concepto de cantante es muy diferente, pero yo respeto todo. Partiendo de Rosendo, todo vale (risas), cualquiera puede cantar. Pero bueno, lo de Manolo no estaba mal, y ahí se quedó. Luego nos metimos una orquesta, él y yo, y luego surgió lo de Barón.

P.: ¿Cómo surgió lo de Barón Rojo?

Ángel estaba compaginando Niágara con Barón. Decidió abandonar definitivamente Barón para dedicarse en exclusiva a Niágara, hasta que se disolvió. Cuando Armando y Carlos deciden prescindir de José Luis Aragón y de José “Ramakhan”, llaman a Ángel. Le preguntan sin conoce algún batería, él da mi nombre, y para allá voy. Estuve hasta el año 98.

P.: Grabasteis “Arma Secreta”, de forma casi clandestina, los domingos.

Sí lo hacíamos en el estudio de Carlos, en un chalet que tiene en las afueras. Lo hacíamos como podíamos.

P.: ¿Cuál fue el motivo de tu salida?¿Te echaron, o te marchaste?

Si de algo puedo presumir en esta vida es de que jamás me han echado de una banda, siempre me he ido yo. A lo mejor porque no doy tiempo a que me echen (risas), soy un culo de mal asiento. Lo que pasó es que estaba quemado por una serie de historias personales aparte de Barón que me afectaban bastante, y decidí irme de la banda. De hecho, yo abandoné Barón, y hasta el día de hoy yo he estado en contacto tanto con los hermanos De Castro como con Ángel, todos los días. Ha habido muy buena armonía Yo les llamaba, les iba a ver, muy buen rollo. Al irme fue una putada para ellos, y antes de que buscaran un batería por ahí, les comenté que había uno en los locales que estaba en una orquesta que se llamaba Valeriano Rodríguez, y que por qué no le metían. Yo le había visto y me gustaba cómo tocaba.

P.: Y se ha tirado siete años con ellos. Nadie sabía que Vale entró en Barón por ti. No acabasteis a hostias, ni mucho menos.

No, no, en absoluto. Yo soy muy radical, y muy sincero, a lo mejor excesivamente. Si con una persona acabo a hostias, acabo a hostias y se acabó. Yo no soy de los que a los diez o quince años se reconcilia. Con esa persona rompo. Quien es un hijoputa, es un hijoputa, y con los años es más. Yo tengo mucho aguante, y para llegar con una persona a acabar a hostias y mandarla a la mierda, se acabó, rompo la baraja y punto.

P.: Es curioso, las dos veces que has entrado en Barón Rojo se ha hablado de posibilidad por un lado o por otro, de reunión de la formación original. La primera vez llamaron a Hermes y Sherpa, y ni contestaron, y entonces os llamaron a vosotros. Ahora, Sherpa no ha parado de decir que quiere volver.

Esto quiero que quede bien claro, y con los De Castro lo he hablado igual. Si a mí mañana me llaman Armando y Carlos y me dicen que hay una reunión con ellos, yo hasta me alegraría, puesto que yo cuento con que en un momento dado se puedan reunir.

P.: Complicado...

Muy complicado, pero que muy complicado. La única manera de que se reúnan es porque llegue alguien y les unte mogollón de pasta, y aun así creo que aguantarían un año, si llegan (risas). Pero bueno, si se reúnen yo lo entendería, no me hundiría ni me llevaría una depresión. Como seguidor de Barón, cuando más me han gustado era cuando estaban Hermes y Sherpa. Yo he flipado con ellos. También he llorado con ellos, sobre todo en la última época. Había tan mal rollo que cada uno iba a su historia, y eso se ve. Yo estuve en el Frontón, en el primer concierto de Barón, con Obús, flipé, una pasada gordísima, fue alucinante. Y los últimos conciertos en la Casa de Campo con Sherpa, era para apedrearles, igual se lo dicho a ellos. Había muy mal rollo, y eso se nota. Si te llevas mal con el músico que está trabajando contigo, puede ser que estés con él toda la vida, pero no lo aguantas, y al final se pasa mal. Ha habido muchos casos, Dokken, Black Sabbath, Purple... si no hay una armonía en una banda, por mucha pasta que haya, al final se va a la mierda, eso no funciona.

P.: En el año 97, cuando estabas tú en Barón Rojo, se volvieron a unir Obús, Bella Bestia y Muro. También se volvió a meter Niágara en el local de ensayo, en “Fall Higher” aparecen canciones de esa época, no sé si estabais tú y Ángel

José Martos - Barón Rojo - Batería

Estábamos los dos, aunque también estábamos con Barón Rojo. Hubo una intentona de hacer una gira por Rusia, un tío nos quiso contratar. Montamos un repertorio con Ignacio Prieto, de Eden Lost y Reina de Corazones. No llegamos a hacer ninguna actuación. Niágara, en aquel concierto con Whitesnake en la Casa de Campo, es la única vez que ha estado con otro batería.

P.: Si os dieran una pasta por volver a montar Niágara, ¿qué dirías?

Pues que sí (risas). Barón se puede compatibilizar. Por ahí fuera hay un montón de músicos que están en 50.000 proyectos, creo que se puede hacer. No creo que Niágara llegue a tocar tanto como Barón, por mucha pasta que nos dieran, creo.

P.: ¿Y si tocáis el mismo día?

Podría ser complicado, pero bueno, ya se vería (risas). Yo con Barón estoy encantado, me lo paso de puta madre con ellos, y espero seguir con ellos mucho tiempo, y si puedo compatibilizar Barón con todo lo que me surja, lo haré. Yo no me niego a ningún proyecto, yo no soy el batería exclusivo de Barón. Haré cualquier cosa que me surja siempre que no me quite mi tiempo con Barón. Si me dan unos kilos por Niágara y una gira mundial, a lo mejor me lo tendría que plantear, pero no va a surgir (risas).

P.: ¿Y si te dijera Manolo de juntar Niágara de nuevo, sin dinero, sólo para volverlo a intentar por septuagésima vez?

Diría que no. Otra cosa es que Manolo me dijera de juntarnos para hacer uno o dos bolos, para recordar viejos tiempos, a lo mejor me hace ilusión. Yo no me he volcado tanto en mi vida en un proyecto como en ese. Hemos pasado muchas, y lo hemos pasado muy bien. Yo creo que hasta puedo hacer un libro (risas). De hecho, tengo una especie de diario escrito en casa, que si alguien me lo quiere publicar, lo haré. Hay cosas, que a lo mejor el día que se publiquen, me parte la cara alguien (risas). Si a mí me dicen de hacer algo de Niágara, me encantaría, por el rollo emocional que me conlleva. Pero volver a lo anterior, ahora mismo diría que no.

P.: Nos falta por saber qué ha habido en esos años de vacío desde que te marchaste de Barón Rojo hasta que has vuelto a entrar en el grupo. He estado incluso funcionando más que antes. Me uní con Javier Mira, de Tritón, montamos una historia que se llamaba Vudú, con Pepe Luis, también ex-Barón y Tritón y con un cantante que está ahora en la orquesta Alcatrazz, creo, y montamos una historia que estaba de puta madre, pero como siempre no llegó a cuajar. Hard Rock, con algunas cosas en la línea Van Halen, Dave Lee Roth y estas historias.

P.: Además de Vudú, ¿hiciste alguna cosa más?

Aparte de Vudú hice una historia... vuelta la burra al trigo (risas) con Manolo Arias y con Julito, el bajista de Muro. No llegó a tener nombre, montamos una serie de temas, y parte posiblemente se reflejen en un disco que va a sacar Manolo Arias, y seguramente lo grabaremos Ángel y yo. Lo íbamos a hacer Manolo, yo y Julito tras la disolución de Muro, pero Manolo tenía mucho curro con las producciones, y no era posible estar pagando un local a lo tonto para no ensayar y no hacer nada. Luego, también he hecho grabaciones para quien me llamara. También estuve con Ars Amandi un mes, cuando sacaron el segundo disco, dieron boleto al batería y me llamaron para una serie de bolos. Muy buena gente, lo pasé muy bien con ellos.

P.: Cuando se marchó Vale, desconocía todo esto. Esperaba que estuvieras más desentrenado, y me sorprendió bastante tu buena forma.

Es que siempre he estado tocando. No he hecho giras ni he estado en primera línea, pero no he dejado de tocar. Y me gusta tocar en casa, tienes que estar al día.

P.: Ya que hablamos de la salida de Vale, no se ha dado una explicación oficial, únicamente se ha dicho que tú has vuelto, pero no se ha dicho si se fue o si le echaron. ¿Te sientes autorizado para explicar el motivo?

Yo no voy a ser quien te va a decir por qué echaron a Vale, porque yo no estaba. Lo suyo es preguntarlo a Carlos, Armando y Ángel. Yo cuando dejé Barón y entró Vale, el contacto que he mantenido con él ha sido poco, pero si nos ha hecho falta nos hemos prestado platos o lo que sea, he tenido muy buen rollo con él. Pero desde que ha abandonado Barón no he vuelto a saber nada más de él.

P.: Me gustaría saber tu opinión de los baterías que han pasado por Barón Rojo.

Hermes es buenísimo. Es un tío con una técnica acojonante, y según pasa el tiempo toca mejor. Me ha gustado siempre mucho. De Ramakhan soy muy amiguete, pero hace tiempo que no sé nada de él. Me parece una mala bestia, un bestia total.

P.: ¿Quizá menos técnico?

¡Uf! A mí lo de la técnica me parece muy relativo. Esto de la técnica yo lo comparo con dos ejemplos. Ian Pace de Deep Purple, y John Bonham de Led Zeppelin. Bonham era una mala bestia, Pace tenía una técnica acojonante. Si a uno le calificas que es mejor porque tiene más soltura a nivel de ciertos breaks y demás, puede ser que sí, pero ves a Bonham hacer otras cosas que sería incapaz de hacer Ian Pace. Yo pienso que cada uno tiene su historia. Charlie Watts de los Rolling Stones, a mí no me gusta como toca, pero si a ese tío le quitas de los Rolling, y metes a un tío que toque, los Rolling Stones no suenan, estoy convencidísimo.

P.: Hermes una maravilla, Ramakhan una bestia... ¿y Vale?

Me parece un buen batería, pero no de rock. Cuando le conocí creí que se podía amoldar bien a Barón, y luego se amoldó bastante bien, pero siempre le ha tirado más otra historia más funky y demás, y se le ve. Su manera de tocar y sonar es más hacia otra historia. Pero no es una crítica, en absoluto, Vale como toca me encanta.

P.: Me ha llamado la atención que la batería que utilizas es muy pequeña. No eres amante de llevar doble bombo, ni cuarenta tambores, tipo Metallica.

Cuando estuve en Tritón tuve esas monstruosidades, ocho timbales, hasta un gong con Trafalgar. No es que me haya vuelto más cómodo, sino que con el tiempo he ido depurando más mi técnica, por decirlo así, o mi estilo personal, y me di cuenta de que todo eso me sobraba. También me gusta adaptarme a los tiempos que corren. En aquella época había muchos desarrollos de break muy largos, se utilizaban muchos timbales. Llega un momento en que decidí ir rebajando. Antes llevaba doble bombo, hasta que un día descubrí el doble pedal, y dije que en vez de estar espatarrado e incómodo, probaba. Estéticamente no es lo mismo, pero doble bombo y doble pedal para mí es lo mismo, y en un escenario yo no voy buscando la estética.

P.: Algunos se ponen doble bombo, pero uno lo tienen de adorno, y la gente cree que tocan los dos. ¿Cómo funciona eso? Muchos hablamos de música pero no tenemos ni puta idea, no somos músicos.

Tiene dos mazas, digamos. Tienes un doble pedal, es como si llevaras un doble bombo, cuando pisas el pie izquierdo, dispara una maza que va al mismo tiempo que en el del derecho, da en el mismo bombo, dos mazas. Suena igual, incluso en estudio es mucho mejor, porque tú puedes trabajar mejor el sonido dando golpes en un mismo bombo, que en uno y en el otro. Porque nunca te va a sonar igual, nunca tienes la misma pegada en los dos pies. Cada pie es como las manos, hay zurdos, diestros y bidiestros, pero nadie tiene la misma fuerza en la mano derecha que en la mano izquierda, y con la pierna es igual. Puede sonar muy parecido, pero nadie lo iguala. El doble bombo queda muy bonito, pero insisto, yo no vendo la estética, yo vendo mi música y mi comodidad para hacer esa música. Ni tengo 20 años, ni soy rubio, ni un chico guapo (risas).

P.: Siempre que entras en un grupo hay un tiempo de acoplamiento, tú lo has pasado más que de sobra. Es ya tiempo de presentar material nuevo, ¿no?

Estamos trabajando. Estamos componiendo. Definido del todo no, faltan melodías y faltan cosas, pero hay cinco o seis temas que todavía hay que pulirlos pero están ahí.

P.: En “20+” eché en falta un tema rápido, tipo “Resistiré” o “Enemigo a Abatir”.

Aquí sí lo hay, además es un tema que es mío, va en esa onda.

P.: La entrada de Ángel se notó sobre todo con los instrumentos de viento, que antes no había. ¿Hay alguna otra cosa que Barón no haya hecho habitualmente?

Ahora mismo digamos que son bocetos, no hay un resultado final, pero sí que estoy viendo pinceladas de un tema de Ángel que estamos montando, muy bonito, que va en otra línea, por otros derroteros.

P.: La aportación de Ángel se ha notado, hay canciones que no tienen nada que ver con lo anterior, pero sin embargo siguen sonando a Barón Rojo.

Siguen sonando mientras los toquen Carlos y Armando (risas). Sin embargo Ángel a mí personalmente me suena más a Niágara por su manera de componer, aunque encaja perfectamente en Barón. Ángel y yo tenemos una manera de componer diferente a la de los hermanos De Castro, pero luego eso se junta y suena a Barón.

P.: Contando con que no hay compañía, ¿cuándo calculas como pronto que es posible que salga eso al público?

No lo sé, yo creo que es necesario buscar una compañía ya. Hay ganas, pero también hay que comprender que tenemos nuestros curros, y que hasta ahora no hemos parado, estamos liados, entonces es muy jodido.

P.: Barón para el gran público no existe, pero luego tocan un montón, y la gente va. En vez de meter 20.000 personas, meten 500 ó 1.000, que en este país es mucho.

En Colombia me quedé flipado con toda la gente que había. En un pabellón como el del Real Madrid, metimos 4.000 personas en un país que están sin un pavo, y en El Salvador igual. Allí Barón son muy grandes. Pero para volver... en los últimos años Barón ha ido muy a menudo. Ir otra vez sin disco, no es ahora oportuno, pero bueno, yo no soy quién para decirlo. Si te sale un promotor que te quiere llevar para tres bolos, vas, claro. Pero para mí lo mejor es ir con un disco.

P.: Los discos de Barón no están editados. Y si aquí el pirateo es agobiante, allí es asfixiante, se ha comido todo. Creo que lo de volver con un disco nuevo es relativo.

Sí pero es un aliciente. En un momento dado se lo pueden comprar por internet, o bajárselo, claro.

José Martos y el periodista Nacho Jordán

P.: ¿Hay alguna cosa más que quieras decirles a los fans de Barón Rojo?

Que estoy encantado de toda la gente que apoya a la banda, de todo el buen rollo que hay con nosotros, y que dentro de poco voy a estar escribiendo, siempre y cuando me dejéis (risas). Espero seguir mucho tiempo y que sigan apoyando como hasta ahora. Y muchas gracias por la acogida que he tenido de nuevo por parte de todo el mundo.

Entrevista: Nacho Jordán

Fotos: Nacho Jordán, José Martos, archivo y revista Heavy Rock.